Ermita de San José

Vida contemplativa y oración en la cordillera al estilo Teresiano-Sanjuanista

"Recordemos a nuestros santos padres de antaño, los ermitaños cuyas vidas intentamos imitar." Santa Teresa de Jesús

Una vida de silencio, oración y servicio

En las faldas de la cordillera de Los Andes, en la localidad de Liquiñe, la Ermita de San José surge como un espacio de encuentro con lo esencial. Aquí, en medio de bosques nativos y montañas, se cultiva una vida dedicada a la contemplación, el silencio y la oración.

Fundado con el anhelo de crear un lugar donde lo sagrado pueda ser vivido en plenitud, este eremitorio acoge a quienes buscan un refugio para el alma, lejos del ruido del mundo, cerca del misterio de Dios.

La vocación eremítica es antigua como la Iglesia misma: hombres y mujeres que, llamados por el Espíritu, se retiran al desierto para vivir en comunión íntima con el Creador. En San José de Liquiñe, esa tradición continúa.

Nuestra misión es triple: sostener una vida de oración constante por la Iglesia y el mundo, acoger a quienes necesitan un tiempo de retiro espiritual, y vivir de modo sencillo y sostenible, en armonía con la creación.

El silencio no es aquí ausencia, sino plenitud. Es el espacio donde Dios habla. La soledad no es aislamiento, sino comunión profunda con el prójimo y con toda la humanidad, sostenida en la intercesión.

Este lugar es pequeño, frágil, y depende enteramente de la Providencia y del apoyo de quienes comprenden su valor. Pero en su pequeñez late un corazón que ora sin cesar.

Capilla de la Ermita de San José

Actividades y vida diaria

La vida en el eremitorio sigue un ritmo marcado por la oración litúrgica, el trabajo manual y la acogida fraterna. Cada día comienza con las laudes al amanecer y se cierra con las completas, en un ciclo que ordena el tiempo hacia Dios.

El trabajo es parte esencial de la vida contemplativa: cultivo de una pequeña huerta, cuidado de animales de granja, mantenimiento de los espacios, y tareas de construcción y reparación. Todo se hace en silencio, como oración hecha acto.

El eremitorio también ofrece acogida a quienes desean hacer un retiro espiritual, ya sea por unos días o semanas. Se recibe en un espíritu de hospitalidad monástica: cada huésped es Cristo.

Además, desde este lugar apartado, se sostiene una oración continua por las intenciones de la diócesis de Villarrica, los sacerdotes, las familias del sur de Chile, y por todos aquellos que nos confían sus necesidades.

Huerta de la Ermita de San José

Sostenibilidad y desafíos

La granja

Criamos algunos animales para autoconsumo y producción de alimentos básicos. Gallinas y una pequeña huerta nos proveen de lo necesario, aunque no alcanza para todo el año.

El agua

Contamos con un estanque de acumulación y vertientes naturales, pero en verano el agua escasea. Dependemos de las lluvias y del deshielo para mantener el abastecimiento.

El invierno

Los inviernos en la cordillera son largos y duros. La leña, el aislamiento térmico y el mantenimiento de las construcciones son desafíos constantes que requieren recursos y esfuerzo.

La oración

Más allá de lo material, el desafío mayor es sostener la fidelidad a la vida contemplativa en un mundo que valora la productividad y el ruido. Aquí, la riqueza es otra.

"Vivimos del trabajo y la providencia."
Cristo

Cómo apoyar

Tu apoyo ayuda a sostener un lugar de paz, oración y esperanza.

Puedes colaborar con una donación económica, con alimentos no perecederos, materiales de construcción, o simplemente con tu oración. Cada gesto, grande o pequeño, es acogido con gratitud.

Transferencia electrónica

Nombre: Arzobispado de Santiago
Parroquia de la Santa Cruz de Ñuñoa
RUT: 70.655.830-6
Banco: Santander
Tipo de cuenta: Corriente
Número de cuenta: 6629271-1
Email: administracion@parroquiadelasantacruz.cl
Asunto: Proyecto Ermita San José

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